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Le Pain Quotidien

El domingo pasado fue el día del padre. Normalmente para celebrar fechas especiales hacemos alguna comida en casa pero esta vez fue diferente porque el homenajeado (el papá de Sebas) quiso ir a una exposición, luego el plan fue tomar un café y comer algo tranqui, como nos quedaba cerca y además hacía tiempo que yo lo quería conocer fuimos a Le Pain Quotidiene.

Desde hace tiempo vengo con ganas de ir porque Elisa nos suele traer pan de ahí y siempre nos gusta mucho, además hace una par de semanas leí una entrevista que le hicieron al dueño y me identifiqué totalmente con sus ideas de lo que es importante si queremos llevar una alimentación saludable. Entre las cosas que comentaba me pareció fundamental que decía “creo que, aún si querés ser saludable, no te vas a morir por una porción de torta de chocolate. Especialmente en esas situaciones cuando, por ejemplo, tu abuela cocinó algo especial para vos, o te invita un ser querido, la flexibilidad es lo más saludable”.

Le Pain Quiotidiene es de esos locales hermosos que tienen todos los detalles cuidados, con una decoración muy armónica que evoca lo casero, lo artesanal y lo cálido de las casas campestres, con todo de madera es muy acogedor decorativamente hablando. Hay un largo mesón de madera en el centro de la planta baja que recuerda las mesas de las casas de antes, de las casas de las abuelas, de familias grandes que se sientan todos juntos a comer. Al entrar se ve una estantería con productos artesanales y orgánicos entre los que hay opciones interesantes como por el ejemplo el jarabe de agave que no es común encontrarlo por acá.

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Escogimos algunas opciones de la carta para comer en el momento y llevamos panes para la casa. Los panes como siempre muy buenos, frescos con excelente textura, sin embargo la comida servida me parece que se quedó corta para la expectativa que teníamos del lugar basada en las referencias de haber probado los panes, ver su hermosa páginas web, recetas y leer la entrevista a Alain Coumont.

Pedí una ración de jamón crudo que venía con pan baguette, aceite de oliva y tomate, aparte quise una ración de queso. La primera desilusión que tuve fue que el pan estaba frío (yo imaginaba un par de rebanadas  de baguette tostadas en el horno con una rica mantequilla estilo francesa), el queso era como una especie de queso fundido parecido a los sirven en los restaurantes de comida rápida. La verdad es que yo esperaba algo diferente un queso brie o gruyere y detalles más cuidados en el servicio de mesa por la referencia que tenía del lugar.

Por su parte Sebas ordenó una croque madame, el huevo estaba bien (aunque no encima del pan),  pero la croque nuevamente nos dejó con ganas de algo más, estaba prácticamente sin nada dentro y tenía un crocante de queso por encima que no tenía mucho sabor.

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Todo esto lo acompañamos con un café. La idea era comer y tomar algo caliente porque hacía frío (para los que no están en Buenos Aires llegó el invierno y vino con todo) pero cuando llegó la comida ya el café estaba frío. Definitivamente no tuvimos suerte.

Tengo pensado volver en un par de semanas a comprar el libro de las 100 recetas de Alain, espero caer en un mejor día y ser más acertada en lo que escoja del menú. Me gustaría sentir la dedicación que se siente en los locales chicos de producción artesanal porque ese es el concepto que vende Le Pain Quotidien como marca, esta vez me sentí como en un local de una franquicia. Tienen 245 locales en todo el mundo me imagino que la experiencia no debe ser siempre como la que tuve en esta oportunidad, no le pierdo la fe porque el pan es buenísimo.

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http://www.lepainquotidien.com.ar/

Entrevista a Alain Coumont:

http://greenvivant.com/2015/06/alain-coumont-un-mejor-pan-cotidiano/?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=facebook&utm_source=socialnetwork

 

Fotos de Eduardo Gravina

 

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